Desde el principio de los tiempos hasta el día de hoy se ha desarrollado en la humanidad ciertas desigualdades sociales debido a numerosos factores que han definido la sociedad de manera errónea, vulnerando los derechos de ciertas clases sociales y dotando de privilegios a las clases superiores. Así pues podemos observar que ya desde la prehistoria existían diferencias sociales relativas a las posesiones que tenía cada familia, las cuales les otorgaban cierta posición social. A continuación analizaremos estas desigualdades sociales comprendidas entre las civilizaciones egipcia, griega y romana, que son la base de las desigualdades sociales que podemos encontrar hoy en día.
En cuanto a Egipto podemos destacar la figura del Faraón, el cual era considerado un dios y por tanto tenía un poder absoluto. Para que haya una figura que concentre un poder absoluto, el resto de grupos que conforman la sociedad se ven atacados socialmente ya que no presentarán los mismos derechos que si fuese una sociedad igualitaria, así mismo tenemos, desde abajo hacia arriba de la pirámide, en primer lugar a los esclavos, los cuales no gozaban de libertad en absoluto. En segundo lugar nos encontramos con el pueblo, formado por agricultores, ganaderos y artesanos, este grupo presenta ciertas libertades, sin embargo la baja producción, unido al tributo que había que pagar al faraón independientemente de la mala cosecha o muerte del ganado, los convertía casi en una clase de esclavos, entre ellos se manejaba la idea de hacerse escribas para huir del sufrimiento y medrar así en la sociedad. Por último, posicionados bajo el faraón se encuentran los soldados y los funcionarios, clases sociales más acomodadas y que gozaban de ciertos derechos que la clase inferior no podía permitirse. Esta estratificación social tenía mucho que ver con las capacidades intelectuales, ya que las posiciones más elevadas eran ocupadas por personas que sabía leer, escribir y realizar operaciones matemáticas, es decir, aquellas personas capaces de llevar a cabo funciones administrativas del estado.
En lo relativo a la civilización griega, podemos decir que es muy destacable las desigualdades sociales que allí se daban, ya que era una civilización basada en la esclavitud, la cual se desarrolló mano a mano con la libertad, característica muy destacable de la civilización griega, podemos llegar a la conclusión de que de forma natural los esclavos y sus amos, sin embargo este enfrentamiento nunca se llevaría a cabo en la realidad y quedaría en un plano intelectual. Es destacable que para los griegos el origen de los esclavos es de corte mítico, pues en un principio eran mujeres y niños los que se dedicaban a las tareas serviles, el otro sector marginado, así pues el concepto de esclavo nacido de una leyenda se tornó real en esta sociedad, de hecho podemos ver más fórmulas sociales de organización, las cuales nacidas de leyendas o mitos se tornaban de carácter real, pues esta sociedad utilizaba dichos mitos y leyendas para transmitir los conocimientos. Sabemos que las mujeres no se equiparaban a los esclavos a pesar de compartir la falta de privilegios por ciertos textos que invertían el orden social pero solo con las mujeres, “Lisístrata” de Aristófanes es un ejemplo de ello, se habla de las mujeres como seres inferiores, pero a los esclavos se les determina como mediocres. Tenemos que la sociedad griega nos es mostrada como un mismo bloque pero a su vez dividido en dos corrientes, por un lado todas aquellas características sociales derivadas de los mitos, y por otro lado la erudición desbordante griega, el paso del mito al logos, la evolución social.
La economía de la sociedad romana estaba sustentada todavía en la agricultura.
Su estructura económica se diferenciaba de otras sociedades preindustriales por la posibilidad de desarrollar un capitalismo primitivo. La propiedad de la tierra era lo más importante a la hora de determinar la posición social, sin olvidarnos del origen personal, así mismo encontramos en lo alto de la pirámide a los diferentes estratos de la aristocracia terrateniente, el poder se concentraba en un pequeño grupo social, lo que les otorgaba privilegios que les alentaba a organizarse corporativamente. Los estratos inferiores eran dependientes de los superiores, esto se regulaba por un sistema jurídico que dejaba clara la jerarquía social derivada del principio aristocrático. Los estratos inferiores se dividían en grupos rurales y urbanos y estaban integrados por libres, libertos y esclavos. Por falta de una clase oprimida homogénea, y también como consecuencia de los diferentes intereses dentro de los estratos inferiores, no pudo nunca haber en Roma una revolución social y los conflictos entre los estratos dirigentes resultaron siempre en general de carácter sólo político, y apenas significaron cambios sociales. Los conflictos sociales fueron, por otra parte, mitigados por una cierta permeabilidad en las formas de estratificación social, según la cual era posible mejorar la posición dentro de un estrato gracias a la habilidad personal, y ascender hasta el próximo estadio de la jerarquía social. Al mismo tiempo, el sistema de poder, siempre constituido por los grupos aristocráticos terratenientes, siempre fue
suficientemente fuerte como para asegurar la jerarquía social.
En realidad este modelo sufrió cambios a lo largo de la historia debido en primer lugar al hecho de que se convirtiera en un Imperio universal gracias a la expansión, pero tuvo
como origen ante todo la enorme capacidad integradora del orden social romano, Roma hizo siempre que los más altos estratos de su sociedad fuesen accesibles a sus antiguos súbditos, y completó su propio estrato dirigente con los que en otro tiempo eran sus enemigos. De este modo, y a pesar de todas las diferencias regionales, las estructuras sociales en las distintas partes del Imperio romano permanecieron siempre, más o menos, idénticas, y la historia romana se puede considerar como la historia de un tipo de sociedad.
Como conclusión podemos decir que la definición de la sociedad actual sólo puede ser trasladada a una sociedad preindustrial según ciertos criterios como los fundamentos económicos de las relaciones sociales, debemos tener en cuenta el sistema de estratificación social, el carácter de los diferentes grupos sociales, las formas de subordinación, los conflictos entre los diferentes grupos sociales, la posibilidad de cambiar de estamento social, el marco político, el sistema de valores y la posición de la mujer dentro de la sociedad. Si pudiésemos demostrar que dichos factores se mantienen más o menos inalterables a lo largo de la historia de una civilización, ya podríamos definir y entender el funcionamiento de la misma con referencia a la nuestra.
En cuanto a Egipto podemos destacar la figura del Faraón, el cual era considerado un dios y por tanto tenía un poder absoluto. Para que haya una figura que concentre un poder absoluto, el resto de grupos que conforman la sociedad se ven atacados socialmente ya que no presentarán los mismos derechos que si fuese una sociedad igualitaria, así mismo tenemos, desde abajo hacia arriba de la pirámide, en primer lugar a los esclavos, los cuales no gozaban de libertad en absoluto. En segundo lugar nos encontramos con el pueblo, formado por agricultores, ganaderos y artesanos, este grupo presenta ciertas libertades, sin embargo la baja producción, unido al tributo que había que pagar al faraón independientemente de la mala cosecha o muerte del ganado, los convertía casi en una clase de esclavos, entre ellos se manejaba la idea de hacerse escribas para huir del sufrimiento y medrar así en la sociedad. Por último, posicionados bajo el faraón se encuentran los soldados y los funcionarios, clases sociales más acomodadas y que gozaban de ciertos derechos que la clase inferior no podía permitirse. Esta estratificación social tenía mucho que ver con las capacidades intelectuales, ya que las posiciones más elevadas eran ocupadas por personas que sabía leer, escribir y realizar operaciones matemáticas, es decir, aquellas personas capaces de llevar a cabo funciones administrativas del estado.
En lo relativo a la civilización griega, podemos decir que es muy destacable las desigualdades sociales que allí se daban, ya que era una civilización basada en la esclavitud, la cual se desarrolló mano a mano con la libertad, característica muy destacable de la civilización griega, podemos llegar a la conclusión de que de forma natural los esclavos y sus amos, sin embargo este enfrentamiento nunca se llevaría a cabo en la realidad y quedaría en un plano intelectual. Es destacable que para los griegos el origen de los esclavos es de corte mítico, pues en un principio eran mujeres y niños los que se dedicaban a las tareas serviles, el otro sector marginado, así pues el concepto de esclavo nacido de una leyenda se tornó real en esta sociedad, de hecho podemos ver más fórmulas sociales de organización, las cuales nacidas de leyendas o mitos se tornaban de carácter real, pues esta sociedad utilizaba dichos mitos y leyendas para transmitir los conocimientos. Sabemos que las mujeres no se equiparaban a los esclavos a pesar de compartir la falta de privilegios por ciertos textos que invertían el orden social pero solo con las mujeres, “Lisístrata” de Aristófanes es un ejemplo de ello, se habla de las mujeres como seres inferiores, pero a los esclavos se les determina como mediocres. Tenemos que la sociedad griega nos es mostrada como un mismo bloque pero a su vez dividido en dos corrientes, por un lado todas aquellas características sociales derivadas de los mitos, y por otro lado la erudición desbordante griega, el paso del mito al logos, la evolución social.
La economía de la sociedad romana estaba sustentada todavía en la agricultura.
Su estructura económica se diferenciaba de otras sociedades preindustriales por la posibilidad de desarrollar un capitalismo primitivo. La propiedad de la tierra era lo más importante a la hora de determinar la posición social, sin olvidarnos del origen personal, así mismo encontramos en lo alto de la pirámide a los diferentes estratos de la aristocracia terrateniente, el poder se concentraba en un pequeño grupo social, lo que les otorgaba privilegios que les alentaba a organizarse corporativamente. Los estratos inferiores eran dependientes de los superiores, esto se regulaba por un sistema jurídico que dejaba clara la jerarquía social derivada del principio aristocrático. Los estratos inferiores se dividían en grupos rurales y urbanos y estaban integrados por libres, libertos y esclavos. Por falta de una clase oprimida homogénea, y también como consecuencia de los diferentes intereses dentro de los estratos inferiores, no pudo nunca haber en Roma una revolución social y los conflictos entre los estratos dirigentes resultaron siempre en general de carácter sólo político, y apenas significaron cambios sociales. Los conflictos sociales fueron, por otra parte, mitigados por una cierta permeabilidad en las formas de estratificación social, según la cual era posible mejorar la posición dentro de un estrato gracias a la habilidad personal, y ascender hasta el próximo estadio de la jerarquía social. Al mismo tiempo, el sistema de poder, siempre constituido por los grupos aristocráticos terratenientes, siempre fue
suficientemente fuerte como para asegurar la jerarquía social.
En realidad este modelo sufrió cambios a lo largo de la historia debido en primer lugar al hecho de que se convirtiera en un Imperio universal gracias a la expansión, pero tuvo
como origen ante todo la enorme capacidad integradora del orden social romano, Roma hizo siempre que los más altos estratos de su sociedad fuesen accesibles a sus antiguos súbditos, y completó su propio estrato dirigente con los que en otro tiempo eran sus enemigos. De este modo, y a pesar de todas las diferencias regionales, las estructuras sociales en las distintas partes del Imperio romano permanecieron siempre, más o menos, idénticas, y la historia romana se puede considerar como la historia de un tipo de sociedad.
Como conclusión podemos decir que la definición de la sociedad actual sólo puede ser trasladada a una sociedad preindustrial según ciertos criterios como los fundamentos económicos de las relaciones sociales, debemos tener en cuenta el sistema de estratificación social, el carácter de los diferentes grupos sociales, las formas de subordinación, los conflictos entre los diferentes grupos sociales, la posibilidad de cambiar de estamento social, el marco político, el sistema de valores y la posición de la mujer dentro de la sociedad. Si pudiésemos demostrar que dichos factores se mantienen más o menos inalterables a lo largo de la historia de una civilización, ya podríamos definir y entender el funcionamiento de la misma con referencia a la nuestra.
Bibliografía
https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/73850/Pierre_Vidal-Naquet_y_la_Grecia_marginal.pdf;jsessionid=0C058B8895B53E02B75652BCD96F7840?sequence=1
https://www.dropbox.com/s/7ae7elwfw9vvqq4/HISTORIA%20TS%2020%20B_REVISADO.pdf?dl=0
https://www.dropbox.com/s/4hpf28o4mwksyr7/La%20pobreza%20en%20la%20antig%C3%BCedad.pdf?dl=0
http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/47339/407.pdf?sequence=1&isAllowed=y